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  • Marcelo Arroyo

Convirtiéndonos en Agentes de Esperanza: Liberando el Poder de la Resurrección

Convirtiéndonos en Agentes de Esperanza: Liberando el Poder de la Resurrección


En Semana Santa el amor triunfa sobre la muerte, pero para ello, se debió seguir un camino de humildad, valentía y consecuencia hasta el extremo. Llegamos al límite del dolor al ver a un Jesús crucificado que sufre, que siente miedo y se muestra vulnerable como cualquier ser humano, con ello, una vez más se demuestra que nuestro Dios, es un Dios que acompaña, Jesús está junto a nosotros en nuestros dolores, miedos, cansancios, flaquezas y muertes. Sin embargo, esta conciencia lamentablemente no es percibida por todas las personas, por lo tanto, es nuestro deber, como cristianos conscientes, reconocer y acompañar en las cruces que existen hoy en día en nuestra sociedad y en la cotidianeidad de nuestras realidades.


Una vez reconociendo y acompañando estas cruces, la experiencia del resucitado se hace más tangible, es más evidente ver la vida si hemos visto en primera instancia la muerte, pero no por eso, es menos complejo de percibir, ya que se requiere de una búsqueda constante. Estamos en una realidad de inmediatez y comodidad, en donde la constancia, no es para nada atractiva a los ojos de la gran mayoría de nosotros. Nos es más fácil creer con pruebas inmediatas y así poder ver al resucitado, tocando sus llagas para asegurarnos de que es cierto. 


No obstante, dentro de nuestro día a día, con todo el ruido y tareas pendientes que implica, muchas veces no somos capaces ni siquiera de darnos un tiempo de escuchar a Jesús, siendo este el caso, ¿cómo tendremos las pruebas si no hay un esfuerzo de nuestra parte? ¿Nos arrojamos al mar para el encuentro con el resucitado?


La resurrección sin duda es uno de los pilares de nuestra fe, es el triunfo del amor del Reino de Dios, es la promesa de la vida eterna, es la esperanza de la humanidad. Por ello, como jóvenes tenemos la misión de ser agentes de cambio y propagar esta esperanza en todos los rincones en los que estemos inmersos (familia, amistades, estudios, trabajos, relaciones, pasatiempos, etc.), para entender y vivir la resurrección, porque no basta solo la palabra, se necesita también de acciones. Con el fin de ser estos anhelados agentes de cambio, requerimos de humildad, valentía y consecuencia. 


Así y sólo así lograremos poner a Dios al centro de nuestras vidas, pudiendo identificar el rostro de Jesús en todo nuestro entorno, reconociendo la dignidad de todo ser humano, conmoviéndonos por toda injusticia en el mundo, logrando un discernimiento constante que guíe nuestro actuar. Realmente no es un camino fácil, pero estoy seguro que de alguna u otra forma, hemos experimentado el amor de Jesús, hemos sido testigos del resucitado y al ser consciente de ello, ya no hay vuelta atrás, sentimos el llamado a lanzarnos al mar, a ser locos por Cristo en una sociedad que parece ajena a Él. Personalmente, siento mucha esperanza en las personas diferentes, que escapan de la norma y son auténticos y auténticas porque les rige el amor de Dios. 


Estas personas son los locos y locas por Cristo, de ellos nace el cambio para contribuir en la construcción del Reino y ser testimonio vivo de justicia, solidaridad y amor, ellos y ellas

acompañan en las cruces de la sociedad y luchan por cambios, trayendo la esperanza de la resurrección.


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