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El cambio está en nuestras manos

Por: Araceli Mancilla, estudiante de 4to medio.


En este tiempo de pandemia es inevitable traer a nuestros recuerdos lo sucedido durante el estallido social que reventó el 18 de octubre 2019 y más ahora que estamos cada vez más cerca del plebiscito de entrada. Hace un año las calles estaban repletas de personas, existía un ambiente de unión, perseverancia y mucha valentía. Producto del impulso entregado por los jóvenes se dio paso a un movilización masiva y extensa, muchas personas se unieron a las luchas sociales, pasamos de considerarnos individuos a sentirnos parte de un pueblo que en conjunto lucha por un Chile más digno. Se estableció empatía, nos preocupamos por el otro, por sus necesidades y las consideramos como propias.


Hubo un despertar; se dejó el miedo permanente atrás, las quejas que antes solo se comentaban al murmurar, comenzaron a ser parte de las canciones y gritos con los que el pueblo Chileno se manifestaba las cuales poseían letras que aludían a la justicia que por muchos años estuvo ausente, todo esto en busca de ser escuchados y considerados con las demandas sociales que se presentaron para conseguir un Chile mejor.


Hace una semana recibí una carta del Servel en donde se me recordaba que no podía participar del plebiscito del 25 de octubre debido a mi minoría de edad, en el cual se determinará el rumbo que tomará el proceso constituyente (si se cambia o se mantiene la constitución). Aquello me dejó una sensación de preocupación porque sentí que automáticamente quedaba fuera de este proceso, que mi opinión como joven era marginada; de alguna manera me sentí excluida pero luego de pensar sobre eso me di cuenta de que votar no es la única manera de participar del plebiscito.


Como secundarios jugamos un rol importante, en las manos de nuestra generación está el cambio que nos llevará a conseguir una sociedad más equitativa, justa y digna. Nosotros fuimos parte de las manifestaciones, salimos a las calles con nuestra olla para hacer ruido y demostrar que ahí estábamos, unidos con personas de distintitas edades y realidades, fuimos parte de instancias de participación en nuestros colegios, algunos centros de alumnos consiguieron espacios de cabildos o informativos. Nos organizamos demostrando así nuestra preocupación por el bienestar del país.


El no poder votar no debería hacer que el proceso constituyente nos sea indiferente y menos ahora cuando estamos en la recta final de toda la siembra para a futuro tener buenos frutos. Fuimos actores y agentes de cambio social, no podemos quedar al margen dando un paso al costado, somos responsables de lo que ocurre en nuestro entorno, ha quedado demostrado que como secundarios si tenemos capacidad reflexiva con un gran sentido de justicia, que si nos importa ser parte de la construcción del nuevo Chile.


No creamos que la pega ya está hecha, que con las manifestaciones realizadas el año pasado (actualmente detenidas por la pandemia) ya todo finalizó. Aún hay cosas en las que podemos aportar. Seamos participativos, pongamos a disposición nuestras capacidades y continuemos luchando por lo que creemos justo.


Jesús nos invita a combatir, a pelear por el más necesitado, no quedarnos solo en palabras sino a actuar, no nos encerremos como si nada estuviera pasando solo porque no podemos votar. Tenemos acceso a plataformas de información muy diversas las cuales suelen ser difundidas por nosotros mismos. Podemos ser el puente que ayude a nuestros familiares o pares a recibir esa información también y no solo lo que muestran en la televisión o plataformas más tradicionales; ser creadores de conversatorios no solo con nuestros pares sino también con nuestra familia dando a conocer nuestras opiniones y conociendo también la de las personas con las que compartimos en nuestra cotidianidad. El diálogo favorece en nuestra propia reflexión, nos ayuda a profundizar mucho más en aquello que pensamos lo cual es bastante útil porque si bien es cierto aún no podemos votar, debemos comenzar a pavimentar nuestro camino para el día que nos corresponda plasmar nuestra opinión en un voto.


Seamos responsables con lo que compartimos y viralizamos, utilicemos las plataformas como medio de difusión informativa y así ayudar a los demás a conocer diversas posturas e incentivar su interés en la participación ciudadana que es tan importante. Lo mejor que podemos hacer es ser jóvenes conscientes del proceso que estamos viviendo como país, formándonos desde ya como ciudadanos activos y conscientes tanto en política como justicia. Involucrarnos es el primer paso.


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