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Mensaje de navidad

Por: Gabriel Roblero sj, Provincial Compañía de Jesús en Chile.


Estamos cerrando un año muy complejo y doloroso, marcado por la pandemia COVID-19, que vino a sumarse a otras tantas crisis que están golpeando a nuestro país: crisis social, crisis económica, crisis eclesial; donde las palabras “desconfianza”, “abusos”, “injusticias”, “incertidumbre”, “rabia”, “miedo”, han marcado nuestras conversaciones, discursos y discusiones.


¿Qué mensaje podemos recibir en esta Navidad? ¿Qué es lo nuevo que puede nacer en medio nuestro?


La Virgen María y San José enfrentaron la adversidad que significó la marginación y el rechazo de la gente al no ser recibidos para que su hijo naciera. Finalmente encontraron un pesebre, un lugar pobre y humilde, junto a los animales, para que fuese posible que Dios naciera en medio nuestro. Esta situación nos pone en la gran encrucijada de la historia. Nuestra fe se hace acción en el modo de vincularnos con los demás, en el trato que damos a otros seres humanos y también a la Creación, a nuestro planeta. Por eso es que ser católico es ser social. Gestos, palabras, acciones, pueden decidir el curso de los acontecimientos de la historia. Navidad nos recuerda que Dios sueña para que en nuestro mundo haya un trato justo y digno entre cada hombre y mujer, habitante de esta tierra. Que nadie se quede afuera de lo que significa vivir dignamente, en un planeta-hogar que pueda sea un lugar de reconciliación y de paz para todos.


Ahora bien, Dios es aún más radical en su mensaje. ¿Quiénes son los primeros en recibir el anuncio de que el Salvador ha nacido entre nosotros? La gloria del Nacimiento lo reciben los pastores, trabajadores humildes, gente sencilla de la tierra, que viven en el campo, sin casa, quienes duermen a la intemperie. Navidad nos tiene que hacer mirar más allá de nuestros límites y más allá de lo que estamos acostumbrados. Dios se da a conocer como esperanza, en primer lugar, a los pobres y sencillos. A ellos tenemos que mirar. De ellos tenemos que aprender a soñar y a luchar por una vida con sentido. Ellos nos enseñan a reconocer lo que realmente importa para vivir. En esta Navidad, miremos más allá de nuestros juicios y perspectiva. La Buena Noticia siempre surge desde donde menos imaginamos, incluso desde quienes muchas veces son para nosotros los últimos y despreciados. Dios nos recuerda en Navidad que nuestra vida le interesa y que Él toma la iniciativa de acercarse a nosotros, porque todo lo humano le importa, especialmente que vivamos reconciliados y de modo fraterno.


Por lo mismo, este año difícil puede terminarse con ilusión y esperanza. Puede ser nuestro mejor regalo de Navidad. Haciendo frente a la pobreza y a la injusticia, podemos luchar para construir mejor vida y más dignidad. Pongamos lo mejor nuestro junto al pesebre. Porque cada uno puede siempre aportar su grano de arena para la construcción de un mundo mejor, un mundo más humano y un mundo mejor cuidado.


Que vivamos una linda Navidad junto a nuestras familias y seres queridos. Y especialmente, pidamos a Dios que al celebrar el nacimiento de Jesús, nuestros santos deseos se hagan realidad.


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