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Las mujeres en la Iglesia

Actualizado: 17 de oct de 2018

Por: Judith Schönsteiner, equipo coordinador de Mujeres Iglesia, miembro CVX adultos.


¡Cuánto no se podría decir, analizar, quejarnos, denunciar sobre el papel de la mujer en la iglesia! También, ¡cuánto no se podría destacar de experiencias profundas de fe, de ideas e iniciativas innovadoras, de mujeres extraordinarias que nos han formado – conocidas públicamente o no! Pero ciertamente, como mujeres, pero también como hombres, primero que nada, ¡cuánto hay que vivir! A veces disfrutando, a veces explorando, a veces molesta o sufriendo.


El movimiento feminista en las universidades nos hace ver no solamente las deficiencias de medidas de prevención, protección o reparación en las instituciones de educación superior en nuestro país. También es un espejo para analizar lo que ocurre en nuestra iglesia, más que nada a nivel institucional y teológico, pero con repercusiones también en nuestras parroquias y movimientos. Pero hay que decir que los cambios vienen ocurriendo, y surgen desde abajo, desde el pueblo caminante de Dios. También escuchamos algo de eco en los pronunciamientos y decisiones del papa Francisco.


¿Puedo ser feminista y católica? Ciertamente. Ciertamente, porque puedo y quiero adoptar una perspectiva que mira “con ojos de mujer” como María Teresa Porcile tituló su libro sobre teología y hermenéutica bíblica. Además, creo que el propio mensaje de Jesús en el Evangelio nos obliga a re-valorar, como Iglesia, la mirada y la igual dignidad de la mujer, tal como lo ha hecho el mismo Jesús. Me dirán que la mujer, según la doctrina católica, (ya) no tiene “menor dignidad”. No, en abstracto, no. Pero en concreto, sí. Y eso va mucho más allá del debate sobre el sacerdocio femenino. La mirada de mujer hace tanta falta en nuestra iglesia “oficial”, cuyos documentos hasta hoy mencionaron la palabra “feminismo”, con una valoración positiva, solo una vez (Exhortación apostólica Amoris Laetitia, 2016). Una mirada que nos permitiría darnos cuenta cuántas veces la perspectiva femenina ha sido silenciada y censurada en la historia.


Incluso hoy, nos pasa aun frecuentemente que digamos algo, en una reunión o en otro espacio, sin que nadie lo tome realmente en cuenta, solamente para que unos minutos más tarde, un hombre dijera lo mismo, y de repente, los y las asistentes encuentran fabulosa la idea – pero el compañero no dijo nuestro nombre. Y a veces, nos pasa incluso que escuchamos “lo que ella realmente quiere decir es…”. El mansplaining es culturalmente arraigado, muchas veces ni nos percatamos de él. Ocurre también en la iglesia, donde tiene un efecto mayor porque escasean los espacios en los que las mujeres podamos realmente incidir o participar de las decisiones importantes.


Es en este contexto que mujeres y algunos hombres de la Experiencia Magis organizaron un performance durante la visita del papa Francisco al templo de Maipú. Acompañadas de una declaración, llevaron bufandas rojas en forma de estola y se sellaron las bocas con scotch negro – para indicar que las mujeres en la iglesia, aún son ciudadanas de segunda clase. ¡Un gran mensaje!


Jesús trató las mujeres de su tiempo de manera revolucionaria, incluyéndolas en su grupo de discípulos y pidiéndoles que fueran testigos de su resurrección y de su Buena Nueva. Es inspirándonos de esa manera de relacionarse que queremos construir juntas una Iglesia donde – también – la mujer tenga el papel que, sentimos, le inspira el Espíritu de Jesús, la Ruah (palabra femenina hebrea que indica el Espíritu de Dios).


Es tiempo para conocer estas voces que tratan – balbuceando o no – reflejar el soplo del Espíritu de Dios para nuestros tiempos. Para quienes somos – hombres y mujeres a quienes la distribución de roles en la iglesia y en la sociedad ya no cuadra. Tenemos que mirar este sentir a través del prisma del evangelio que nos indicará qué nos falta por aprender, adonde caminar juntos. ¡Necesitamos hombres feministas también! Hombres que comprendan que su apoyo, por lo menos en lo inmediato, no consiste solamente en adoptar un discurso feminista sino compartir con nosotras los espacios de privilegio que tienen para tomar decisiones, para hablar, para interpretar el evangelio.


Si se interesan en leer más sobre interpretación bíblica feminista, me pueden escribir para que les señale los textos, o se pueden contactar con mujer.iglesia.chile@gmail.com.