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Una sola familia, un alimento para todos

¿Qué es?

Esta recomendación es un corto lanzado por Caritas Internationalis en torno a la Campaña Mundial de Alimentos llamada: “Una sola familia humana, alimentos para todos” que comenzaron a llevar adelante en 2014. Este corto animado se difundió a lo largo de todo el mundo por medio de las redes sociales de Caritas en cada país y región.


¿Por qué verlo?

Este corto comienza mostrándonos un panorama muy conocido, un mundo gris en el cual el egoísmo lleva al enfrentamiento y a un “sálvese quien pueda” en busca del beneficio personal. En el centro de este corto se ubica un plato con alimento por el cual los protagonistas están dispuestos a pelearse por medio de unas cucharas largas que le impiden alimentarse a sí mismos. El título del corto sintetiza muy bien su mensaje, esta campaña busca alentar una solidaridad que nace del entendernos como “una sola familia humana”, donde la unidad prevalece sobre el conflicto.


En medio de este conflicto uno de los personajes se rinde y pierde el temor a mostrarse vulnerable. Es ahí cuando se genera un quiebre en la historia y los demás se permiten conmoverse frente a su necesidad, le acercan alimento por medio de sus cucharas y se comienzan a alimentar. En ese momento los personajes van ganando color y descubren que compartiendo con el/la otro/a también tendrán su parte.


Este corto puede ser un muy buen recurso para aproximarse al sentido de la solidaridad, a preguntarnos qué lugar tiene ella en nuestra sociedad y a poner la mirada especialmente sobre quienes más la necesitan.


¿Qué mensaje de Dios deja?

Se pueden hacer muchas interpretaciones sobre el mensaje de este corto, sin embargo, creo que lo más valioso que tiene es su sencillez para representar un escenario tan complejo y profundo como el de nuestra sociedad. Nuestro día a día está rodeado de mezquindad y solidaridad a la vez, en la calle vemos a gente en situaciones de necesidad y también a personas dispuestas a conmoverse y dar una mano. Como cristianos estamos llamados a tener un modelo claro para seguir en el “buen samaritano” del evangelio de Lucas, el cual se deja interpelar y se moviliza frente a la necesidad ajena sin detenerse en los enfrentamientos que desvían la mirada de lo esencial. Tal vez entendiendonos como “una sola familia” estemos en el mejor momento para salir de nuestro propio querer y dejarnos conmover por la realidad de los/las demás.


Por: Alejandro Dodera.