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Modos de Oración

Bloque de Oración Ignaciano

El bloque de oración ignaciano consta de 6 momentos estructurados que son parte de una oración que dura alrededor de 45 minutos. 

El primer momento es la labor fundamental de encontrar un lugar adecuado. Un espacio que sea calmo, que nos invite a la oración. Este lugar será el que nos podrá ayudar a conectarnos con la oración o el que lo dificulte. Si bien no es parte de los momentos mismos de la oración, juega un rol importante dentro de ésta. 

 

 

 

Una vez encontrado el lugar, se comienza el bloque de oración con la petición de una gracia. La gracia es una disposición que se le pide al señor para que se nos regale a lo largo de la oración. En general esta gracia tiene un contexto y una razón que surge desde nuestro querer. Sin embargo, la gracia es gratuita, puede darse la que pedimos o también que Dios nos regale otra. Es nuestro deber hacer el silencio suficiente para poder escucharla.

Esta gracia se medita, se piensa, se rumea. Se repite varias veces en la mente, en el corazón. Se piensa cada palabra, para disponernos de mejor manera para la oración. 

 

 

 

 

Una vez rumeada la gracia, se lee una lectura del evangelio. Puede ser una parábola, un extracto o incluso un verso, lo importante es volver a rumear. La podemos leer varias veces, posicionándonos en los diferentes personajes, no pensando mucho, sino más bien dejándonos llevar por nuestros movimientos internos que esa lectura nos genera, pensando en la gracia que hemos pedido y que sintonía nos hace el unir la lectura con la gracia.

 

 

 

Una vez terminado el momento de la lectura y la meditación de la gracia, viene un cuarto momento que es el coloquio. En esta parte, que suelen ser los últimos 10 minutos del bloque, conversamos con Dios respecto de lo que nos sucedió en la oración. Que sentimientos surgieron, que movimientos. En esta parte hacemos el símil de la lectura con nuestra vida. ¿Qué cosas me dice la lectura respecto de mi etapa vital?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Finalmente, nos movemos de lugar. Seguimos en oración, pero en otro espacio físico. De esta manera pasamos al ultimo momento de nuestro bloque de oración: el examen. Necesitamos revisar todo lo que rezamos, lo que escribimos o lo que meditamos. En esta parte nos podemos guiar por preguntas tipo o simplemente analizar nuestra oración desde nuestra originalidad. Este examen nos permite recoger y evaluar si la gracia se nos dio o si surgió otra. Nos permite aprender para, en una próxima oportunidad, realizar un bloque de oración que nos permita conectarnos aun más con Dios.

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