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  • Tiempo Magis

Recomenzar cada día

Semana 1 de Adviento


Decide despertar del letargo y ofrécele un lugar en tu corazón al milagro de Belén


La iglesia nos regala esta frase, que aunque pequeña dice mucho. El pasado Domingo 27 de noviembre inició el Adviento, un tiempo para esperar la llegada de Jesús y cómo nos encuentra. Es cierto que este año hemos pasado por muchas situaciones, contingencia política, decepciones, alza de precios de todo y una vida que muchas veces se torna un poco imposible y la pregunta ¿Cómo llegar al final?


Recomenzar cada día es la motivación que nos envía el evangelio en esta primera semana de adviento; proyectando nuestra vida de cara a esta llegada del Señor: “Concede a tus fieles, Dios todopoderoso, el deseo de salir acompañados de buenas obras al encuentro de Cristo que viene, para que, colocados a su derecha, merezcan poseer el reino de los cielos


¿Y qué tenemos para ofrecerle? Por un minuto me gustaría pedirte que te sinceres contigo y prepares este camino a la navidad. “Recomienza” tu día poniendo en orden aquellos nudos que debes soltar, habla con quien debas, di la verdad, recupera la compostura, sé libre. Escribe san Pablo en su carta a los Romanos: “Ya es hora de que despertéis del sueño, pues ahora nuestra salvación está más cerca que cuando abrazamos la fe” . La única manera de recomenzar este día y mañana es tomando la decisión de despertar de este letargo para ofrecerle un lugar en tu corazón a este niño que busca un lugar para nacer.


Este Adviento puede ser una buena ocasión para considerar aquellas tareas que Dios nos encomendó y ver cómo las estamos llevando adelante. Comienza por agradecer las alegrías de estos últimos días, agradecer por las personas que están a tu lado, agradecer por tus mascotas, agradecer porque hay un lugar para pasar el calor o el frio. ¿Cuándo fue la última vez que sonreíste de corazón?


Entonces ¿Recomenzar? Sí, recomenzar


El papa Francisco afirmó lo siguiente el domingo pasado: “Siempre el Señor viene, nos visita, se hace cercano, y volverá al final de los tiempos para acogernos en su abrazo. Ante esta palabra, nos preguntamos: ¿cómo viene el Señor? ¿Y cómo reconocerlo y acogerlo?


Simple, date cuenta de todas las bendiciones que vives a tu alrededor. Haz el bien a quien puedas y recomienza cada día. Nada caerá del cielo, el mundo no tomará decisiones por ti. Decide hoy preparar la morada de tu corazón al Señor que ya se acerca.



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