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La búsqueda de Richard Gadd

  • Foto del escritor: Yareth Salazar SJ
    Yareth Salazar SJ
  • 9 jun
  • 3 min de lectura

Con la imagen de “vivir con un agujero en el alma” el actor responde a la pregunta de «¿Quién soy?». Esta reflexión me vino al ver la entrevista que dio Richard a David Marchese en el canal The Interview, y me pareció ver un reflejo que dejó cierta incomodidad. El escritor y actor escocés de la miniserie Baby Reindeer regresa ahora con Half Man, una serie de HBO, que relata la amistad dependiente entre dos medios hermanos, las grietas que el mismo vínculo deja en la identidad, en sus contradicciones y la formación de confusiones existenciales.

La serie tiene una trama gris, la cual fue el registro de la entrevista, y Gadd comienza con crudeza diciendo: “El gran punto de inflexión en mi vida fue estar perdido, en no saber adónde más buscar quien soy. Fue ahí donde sentí que toda mi fisiología, psicología y sentido del Yo fueron cambiando” haciendo un símil entre la serie y su historia. Comparte que no cree que exista una respuesta externa a todos estos conflictos internos; no hay receta. Y aquí radica la primera reflexión que me dejó esta entrevista: en que la identidad no sería un rompecabezas que se completa, o la imagen de puertas correctas e incorrectas, sino un territorio de dudas, donde la pregunta va apareciendo como un movimiento permanente.

A la mitad del video, Richard comparte que “una gran parte de la crisis de identidad que vemos hoy, entre los jóvenes, puede rastrearse hasta ciertas represiones sociales.” Tal como en la serie el núcleo de Half Man, según el entrevistado, son personajes incapaces de vivir sus vidas con autenticidad por su contexto familiar y social. La serie es, para el actor, profundamente personal, dura, a ratos grotesca, pues explora cómo la represión emocional genera ciclos que no llegan a ningún fin, todo desde un modo silencioso. Así, Gadd aclara que su intención en la serie fue más bien humanizar las búsquedas de sentido, reconociendo que somos parte de un sistema en que lo hace difícil, sobre todo en ser vulnerables y principalmente en las redes sociales.

Gadd habla de momentos difíciles en su vida, de batallas internas que aún tiene, de que se sigue buscando. Aceptar la incertidumbre como forma de vivir es parte de su camino: “El viaje de la vida consiste en llegar a un acuerdo contigo mismo”, indicando que no se trata de “encontrarse” como si fuéramos un objeto perdido, sino de mirar diariamente desde nuestras contradicciones y qué cosas nos van diciendo algo sobre nosotros mismos. El arte, para él, es el espacio sagrado de esa negociación. En ese sentido, escribir o crear no curan el espíritu, pero permiten habitar esa incertidumbre.

Finalmente, la pregunta de «¿Quién soy?» se convierte en un eje transversal. Richard Gadd no tiene las respuestas. Esa es, precisamente, la enseñanza que me dejó pensando. La identidad no sería un producto terminado que se entrega al nacer. Es más bien un proceso dialéctico, confusión y creación, represión y liberación, y es ahí donde irrumpe Dios, para decirnos que su voluntad no es cumplir con caminos correctos, sino que es vivir en Cristo. Que la pregunta sobre la identidad la llevemos a todos lados, y sobre todo a la oración. Y quizás, en esa aceptación imperfecta, encontremos la única respuesta posible: soy esto que soy hoy, delante de Dios, con mis heridas y mi historia, mis contradicciones y mis deseos. Y mañana, quién sabe. Pero estaremos aquí.

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