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La insensibilidad chilena sin límites

Por: Sebastián Valdivia, estudiante de derecho de la Universidad Católica.


Después de los hechos ocurridos en Puerto Montt el lunes recién pasado en donde un joven de Primero Medio quiso atentar contra la vida de sus compañeros a raíz de un caso de bullying, las reacciones en redes sociales han sido múltiples, dejando a través de ellas duros y crueles comentarios, reflejo de una sociedad chilena no consciente de la profundidad y complejidad del tema en sí.


Si bien no se puede negar la intención criminal que el joven posee siendo imputado por delitos como el de homicidio frustrado, mucha gente ignora el problema de fondo, relacionado con una rama de la salud muchas veces olvidada incluso por el Estado: la salud mental.


Actualmente han sido expuestos los casos de estrés académico, depresión, y otra serie de trastornos psicológicos y psiquiátricos que afectan a miles de chilenos. Sin embargo, la sociedad aún se muestra reacia a comprender la realidad que acompleja a muchos jóvenes, adultos e incluso niños. El leer comentarios desestimando y burlándose de problemas como estos son pan de cada día y dejan claro la insensibilidad que las personas muestran ante el dolor del otro.


Es por eso que el llamado de atención, especialmente al pueblo cristiano es a la compresión, a la empatía y la solidaridad.


Como cevequiano y ex alumno de colegio jesuita, convencido de que el apostolado va más allá de los actos a gran escala sino más bien a acciones pequeñas del día a día, hago el llamado a estar siempre con y para el otro, en especial con el que sufre y con el que está afligido.


Al final, el amor y la atención que uno es capaz de dar, es la que provoca en el fondo la felicidad, tanto como en el prójimo como en uno mismo, tal y como dice la canción de Pablo Coloma.


La empatía es la que hará cambiar el mundo. El ir contra ella, fomentará aún más decadencia y dolor en una sociedad ya decadente y que sufre.