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Por Pascale Larré

“Y la casa se llenó del olor del perfume”

Por Pascale Larré

Por Pascale Larré

Por Pascale Larré

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El texto del Evangelio de hoy es particularmente ilustrativo respecto a las motivaciones que movilizan nuestro actuar interpersonal. Jesús visita a María y Lázaro, sus amigos. Como se acerca el tiempo de su muerte, Jesús va tomando consciencia de esto y busca despedirse de quienes ama. La escena destaca dos interlocutores arquetípicos: Judas y María. Por un lado, la autenticidad de María (ya la hemos visto en el Evangelio de Lucas con su hermana Marta) en mostrar sin reparos su amor a Jesús, perfumando sus pies con el mejor de los productos. Ella no habla, comunica con su actuar. Por otro, Judas oculta sus verdaderos sentimientos bajo la frase “¿Por qué no se ha vendido ese perfume… y se ha dado a los pobres?” (porque el dinero de la venta sería administrado por él). Ante esto, Jesús justifica el actuar de María, a fin de cuentas, las personas no venden lo que se dedica a la sepultura de sus amigos para dar dinero a los pobres.

 

Inevitablemente, este texto me parece vigente e interpelador: ¿qué motiva mis acciones hacia de justicia, solidaridad y acogida a los demás? Ya sean amig@s, familia o comunidad ¿me muevo por el amor que nace espontáneamente?, ¿o por mis propios intereses, sean económicos, por mi imagen social, éxito, inseguridades, etc.?

 

En este lunes, quisiera pedir la gracia del cariño verdadero de María ¿Qué perfumes tenemos para entregar y para llenar un espacio con acogida? Ella hizo un espacio de recepción, agradable a los sentidos, con un gesto de entrega desde lo mejor que tenía. Ante la fragilidad de nuestro interés personal e individualista, respondemos con el amor que surja de un corazón honesto y acogedor.